Humedece el jabón y aplícalo directamente sobre la piel hasta repartir una fina capa de producto.
Después, masajea con las manos para generar espuma y distribuirlo mejor por la zona deseada. Deja actuar unos segundos antes de aclarar con abundante agua.
Para prolongar su duración, se recomienda conservarlo en una jabonera con drenaje y mantenerlo seco entre usos.